Pulp Cthulhu Noir — Agosto · Semana 3
Mara: ¿Quién es el monstruo?
Chibi mira el patio del colegio.
Los niños corren entre los columpios y los olmos.
Alguien salta a la comba.
Alguien cambia cromos de béisbol.
Tommy está sentado solo bajo un árbol, dibujando escarabajos en su cuaderno.
Chibi: Ni idea.
Mara: Entonces, ¿cómo se supone que vamos a encontrarlo?
Chibi: Ese es el juego.
Billy reúne a los niños.
Billy: Hay un monstruo en el pueblo.
Mara: ¿Alguien lo ha visto?
Billy: Hay gente que sí.
Mara: ¿Quién?
Billy: Gente.
Chibi asiente muy serio.
Chibi: Una fuente de toda confianza.
Billy explica las reglas.
Uno de los niños es el monstruo en secreto.
Nadie sabe quién.
Todos tienen que vigilar a los demás.
Al principio es divertido.
Niña: ¡Chibi es el monstruo!
Chibi: Por fin.
Niña: Tienes el pelo rojo.
Chibi: Una prueba contundente.
Los niños se ríen.
Entonces Billy señala a Tommy.
Billy: Igual él es el monstruo.
Mara: ¿Por qué?
Billy: Siempre está mirando cosas.
Mara: Escarabajos.
Billy: Eso es raro.
A la hora de comer, las reglas ya han cambiado.
No te sientes junto a alguien que pueda ser el monstruo.
No lo defiendas.
Si ves algo extraño, cuéntaselo a los demás.
Nancy se sienta junto a Tommy.
Billy: ¿Por qué te sientas con él?
Nancy: Porque es mi amigo.
Billy mira a los demás.
Billy: Igual ella también es una de ellos.
Más tarde Mara se enfrenta a él.
Mara: ¿Quién ha decidido que Tommy es el monstruo?
Billy: Lo sabe todo el mundo.
Mara: ¿Quién es todo el mundo?
Nadie responde.
Un niño se lo oyó a otro.
Que se lo oyó a otro.
Que creía que quizá alguien había dicho algo.
Mara: Entonces nadie lo sabe.
Billy cruza los brazos.
Billy: Eso es exactamente lo que querría el monstruo.
Chibi deja de morder su manzana.
Chibi: Ah.
Mara: ¿Qué?
Chibi: Esa es buena.
Billy sonríe.
Billy: Gracias.
Chibi: No hablaba de ti.
Por la tarde Tommy deja de dibujar escarabajos.
Nadie lo elige para jugar al béisbol.
A Nancy tampoco.
Mara: ¿Por qué Nancy no puede jugar?
Niña: Se sentó con Tommy.
Mara: ¿Y qué?
La niña baja la voz.
Niña: ¿Y si se pega?
Mara: ¿Qué se pega?
La niña no lo sabe.
Se marcha.
Más tarde Chibi dibuja círculos en la tierra.
Mara: ¿Qué es eso?
Chibi: Monstruos.
Mara: Pensaba que solo había uno.
Chibi: Esta mañana solo había uno.
Siete círculos.
Después ocho.
Después nueve.
Mara: ¿Tú también eres uno?
Chibi: Eso parece.
Mara: ¿Por qué?
Chibi: Pelo rojo.
Se lo piensa.
Chibi: Y sarcasmo.
Suena la campana del colegio.
De repente:
Niño: ¡TE ENCONTRÉ!
Los niños rodean a Tommy.
Billy: ¡Hemos encontrado al monstruo!
Tommy: ¡Yo no soy!
Billy: Demuéstralo.
Tommy mira a su alrededor.
Tommy: ¿Cómo?
Nadie responde.
Tommy: ¿Cómo demuestro que no soy yo?
Billy: Deja de comportarte de forma sospechosa.
Tommy: ¡Me estáis llamando monstruo!
Billy lo señala.
Billy: ¿Veis? Se está enfadando.
Mara se abre paso entre el círculo.
Mara: Él no es el monstruo.
Billy: ¿Cómo lo sabes?
Mara duda.
No lo sabe.
Mara: ¿Y tú cómo sabes que sí?
Billy señala a Tommy.
Billy: Míralo.
Mara lo hace.
Un niño asustado con una cartera escolar.
Mara: Lo estoy mirando.
Una niña susurra:
Niña: Igual Mara lo está ayudando.
Chibi suspira.
Después se coloca junto a Mara.
Nancy también.
Otro niño se une a ellos.
Billy los mira fijamente.
Billy: No podéis ser todos monstruos.
Chibi: ¿Por qué no?
Billy: Porque entonces el juego no funciona.
Mara lo mira.
Mara: Igual ese es el problema.
Esa tarde Mara y Chibi vuelven a casa.
Mara: Nunca encontramos al monstruo.
Chibi: No.
Mara: Igual no había ninguno.
Chibi: Igual.
Mara mira hacia el bosque oscuro más allá de las casas.
Mara: ¿Y si sí que hay uno de verdad?
Por una vez Chibi no bromea.
Chibi: Entonces tenemos un problema.
Mara: ¿Por qué?
Chibi vuelve la vista hacia el patio.
Los niños todavía se vigilan unos a otros.
Chibi: Porque ya no lo está buscando nadie.
Mucho más allá del patio, algo se mueve entre los árboles.
No se acerca.
No hace falta.
Los niños han aprendido a vigilarse unos a otros.
¿Qué pasa cuando el miedo se convierte en un juego cuyas reglas acaba aprendiendo todo el mundo?
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Porque cuando el miedo nos enseña qué aspecto debería tener un monstruo, podemos dejar de buscar aquello que de verdad nos está haciendo daño.
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