Pulp Cthulhu · Mes 9 · Celebración · Semana 2
Tánger, 1938.
Chibi ha hecho un amigo.
MARA
Lo conoces desde hace doce minutos.
CHIBI
Suficiente.
MARA
Ni siquiera sabes cómo se llama.
CHIBI
Algo con H.
MARA
Eso no es saber su nombre.
El chico está sentado bajo un toldo a rayas.
Más o menos de la edad de Chibi.
Pelo oscuro.
Rodillas al aire.
Una camisa demasiado grande.
Y tarta.
Mara sospecha que eso explica buena parte de la amistad.
MARA
¿Habla inglés?
CHIBI
No.
MARA
¿Alemán?
CHIBI
No.
MARA
¿Francés?
CHIBI
Quizá.
MARA
¿Tú hablas francés?
CHIBI
Lo suficiente.
MARA
Di algo.
CHIBI
Bonjour.
MARA
Eso es una palabra.
CHIBI
Una palabra importante.
El chico saluda con la mano.
Chibi responde.
CHIBI
¿Ves?
Fluido.
A la hora de comer, el patio del hotel se ha convertido en un pequeño mundo.
Españoles.
Franceses.
Británicos.
Italianos.
Marroquíes.
Americanos.
Belgas.
No se ponen de acuerdo en demasiadas cosas.
Entonces llega una bandeja de dulces.
La paz se vuelve posible.
El chico ofrece a Chibi la mitad de su tarta.
Chibi la acepta inmediatamente.
MARA
Ni siquiera sabes qué es.
CHIBI
Tarta.
MARA
No podéis entenderos.
CHIBI
Nos va perfectamente.
Más tarde empieza la música.
Un violín.
Un tambor.
Palmas.
Un empleado marroquí del hotel enseña un ritmo a un viajero español.
El español lo hace mal.
El otro se ríe.
Entonces el español lo exagera a propósito.
Ahora se ríen los dos.
Cerca de ellos, dos adultos que han discutido toda la mañana dan palmas perfectamente al mismo tiempo mientras siguen discutiendo.
MARA
Siguen peleándose.
CHIBI
Sí.
MARA
Entonces no son amigos.
CHIBI
Yo no he dicho que lo sean.
MARA
¿Por qué celebrar con alguien que ni siquiera te cae bien?
Chibi mira alrededor.
CHIBI
Quizá porque ya está aquí.
Pronto Mara y Chibi juegan con cinco niños del lugar.
Entre todos comparten quizá once palabras útiles.
Nadie explica las reglas.
Hay piedras.
Una línea en el polvo.
Alguien lanza.
Alguien grita.
Alguien hace trampas.
Chibi hace mejores trampas.
Todos protestan.
MARA
Ni siquiera sabes las reglas.
CHIBI
Ellos tampoco.
Un chico dice algo.
Todos se ríen.
MARA
¿Qué ha dicho?
CHIBI
Ni idea.
MARA
Entonces, ¿por qué te ríes?
CHIBI
Porque todos los demás se ríen.
Después llega un brindis.
Árabe.
Francés.
Español.
Inglés.
Italiano.
Al final nadie traduce ya.
Simplemente van añadiendo.
Buenos viajes.
Llegar sanos y salvos.
Encontrar amigos.
Perderse en algún lugar donde merezca la pena perderse.
Entonces el empleado dice una palabra corta.
Todos la repiten.
Mara también.
Chibi también.
MARA
¿Qué significa?
CHIBI
Ni idea.
MARA
La has dicho.
CHIBI
Tú también.
Los adultos preguntan.
¿Árabe?
No.
¿Francés?
No.
¿Español?
No.
¿Italiano?
No.
El hombre frunce el ceño.
EMPLEADO
Palabra antigua.
De mi abuela.
Un arqueólogo belga levanta la cabeza.
BELGA
La he oído antes.
En Creta.
Un español niega con la cabeza.
ESPAÑOL
Mallorca.
Una mujer italiana deja de sonreír.
ITALIANA
Mi abuelo decía algo parecido.
Durante un momento todos quedan intrigados.
Después alguien vuelve a tocar.
La palabra desaparece bajo la música.
Nadie sigue investigando.
Más tarde Mara encuentra a Chibi y al chico compartiendo el último trozo de tarta.
MARA
Todavía no sabes cómo se llama.
CHIBI
Ahora sí.
MARA
¿Cómo?
El chico dice su nombre.
CHIBI
Hamid.
MARA
¿Cómo lo has averiguado por fin?
CHIBI
He preguntado.
MARA
¿En qué idioma?
CHIBI
Lo señalé a él.
Después a mí.
Dije Chibi.
Él dijo Hamid.
No es tan difícil.
Hamid ofrece tarta a Mara.
Ella acepta.
CHIBI
Cuidado.
Ahora sois amigos.
MARA
La amistad no funciona así.
CHIBI
¿Y cómo funciona?
MARA
Hablas.
CHIBI
Hemos hablado.
MARA
No podíais entenderos.
CHIBI
Algunas cosas sí.
Tarta.
Juego.
Trampas.
Otra vez.
No.
Sí.
Mío.
Tuyo.
Gracioso.
MARA
No es mucho.
CHIBI
Suficiente para hoy.
Más tarde, en la azotea:
MARA
¿Crees que ahora todos los de abajo son amigos?
CHIBI
No.
MARA
Mañana seguirán estando en desacuerdo.
CHIBI
Sí.
MARA
Algunos probablemente ni siquiera se caerán bien.
CHIBI
Sí.
MARA
Entonces, ¿qué ha cambiado?
Chibi lo piensa.
CHIBI
Quizá ahora saben una cosa más unos de otros.
MARA
¿Qué?
CHIBI
Cómo se ríen.
Antes de esta noche, ese hombre era francés.
Esa mujer era italiana.
Hamid era marroquí.
Ese marinero era inglés.
Ahora también son el hombre que hace trampas a las cartas.
La mujer que baila fatal.
El hombre que canta demasiado fuerte.
El chico que comparte la tarta.
Celebrar no puede borrar fronteras.
No puede hacer desaparecer los prejuicios.
No puede reparar la historia.
Pero a veces abre un pequeño espacio.
Una mesa.
Una pista de baile.
Un juego dibujado en el polvo.
Un plato compartido.
Una canción.
Un momento en el que la primera pregunta no es:
¿De dónde eres?
¿Qué eres?
Sino simplemente:
¿Quieres un poco?
MARA
¿De verdad os hicisteis amigos porque te dio tarta?
CHIBI
No.
Nos hicimos amigos porque le devolví la mitad.
AUDIENCE_QUESTION:
Cuando conoces a alguien cuya lengua, cultura o mundo son completamente distintos de los tuyos, ¿cuánto necesitas entender realmente antes de compartir algo sencillo: una canción, un juego, una comida, una risa, y quizá dejar de ser desconocidos durante un rato?
JUEGA A LO GRANDE. VIVE LA HISTORIA.
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