Time Without Tide

Descubre más sobre nuestra campaña de Time Without Tide.
CHIBI:
«¡Uuuuuuh! ¡Soy un fantasma!»
MARA:
«Llevas una sábana en la cabeza.»
CHIBI:
«¡Una sábana que da muchísimo miedo!»
MARA:
«Cuidado con las velas.»
CHIBI:
«Ah. Es verdad.»
Chibi se quita la sábana y examina un viejo tablero con letras.
CHIBI:
«¿Podemos llamar a un fantasma de verdad?»
MARA:
«Los espiritistas victorianos creían que podían comunicarse con los muertos. Celebraban sesiones de espiritismo, a veces mediante golpes, mesas que se movían, escritura automática o médiums que transmitían mensajes.»
CHIBI:
«¿Los fantasmas contestaban?»
MARA:
«Mucha gente estaba convencida de que sí. Pero los investigadores también descubrieron trucos, y algunos movimientos extraños tenían explicaciones completamente normales.»
CHIBI:
«¿Como cuáles?»
MARA:
«Las personas podían mover una mesa sin darse cuenta.»
Chibi empuja la mesa.
CHIBI:
«¡Mis manos son unas tramposas!»
MARA:
«Tus manos son bastante fáciles de pillar.»
CHIBI:
«¿Y las fotos de fantasmas?»
MARA:
«Algunos fotógrafos utilizaban dobles exposiciones para crear figuras espectrales. No tenían por qué ser fotografías de espíritus.»
CHIBI:
«¡Podría salir en todas las fotos!»
MARA:
«Por favor, no.»
CHIBI:
«Pero ¿por qué quería la gente hablar con fantasmas?»
MARA:
«Porque echaban de menos a alguien. Imagina que pierdes a una persona a la que quieres y alguien te dice que quizá puedas volver a escuchar su voz.»
CHIBI:
«Yo querría intentarlo.»
MARA:
«Mucha gente también. Pero desear que algo sea verdad no demuestra que lo sea.»
CHIBI:
«¿Y en Time Without Tide?»
MARA:
«Imagina que un marinero desaparece más allá de Saltport. Meses después, un desconocido asegura que puede hablar con él.»
CHIBI:
«¡Entonces su familia puede preguntarle dónde está!»
MARA:
«Quizá. Pero ¿y si el desconocido miente?»
CHIBI:
«Eso está muy feo.»
MARA:
«¿Y si algo responde de verdad?»
CHIBI:
«¡Entonces es el marinero!»
MARA:
«¿Cómo lo sabes? ¿Y si otra cosa conociera su nombre, sus recuerdos y todo lo que su familia desea escuchar?»
Chibi aparta lentamente el tablero.
CHIBI:
«Entonces igual es mejor no llamarlo.»
MARA:
«Quizá.»
Tres golpes suenan desde la silla vacía.
CHIBI:
«¿Mara?»
MARA:
«¿Sí?»
CHIBI:
«Ese no he sido yo.»
La llama de la vela titila.
MARA:
«Entonces nos vamos.»
CHIBI:
«¿Puedo llevarme las galletas?»
MARA:
«¡Rápido!»
Salen corriendo. Sobre la mesa, bajo el dibujo de un fantasma que hizo Chibi, aparecen tres palabras desconocidas.
Te recuerdo bien.