Pirate Borg · Celebration · Semana 2 · Caen los velos
ELJARA:
«Está contando otra vez esa historia.»
SEAN:
«Tercera vez esta noche.»
ELJARA:
«Y cada vez la ola es más alta.»
SEAN:
«Al amanecer habrá luchado contra el mismísimo mar.»
Al otro lado de la taberna, un marinero está de pie sobre una silla.
Está explicando cómo sobrevivió a la tormenta.
Sus amigos saben que pasó casi toda la tormenta vomitando en un cubo.
Nadie lo corrige.
Esta noche no.
ELJARA:
«Celebrar convierte a la gente en pésimos mentirosos.»
SEAN:
«O en gente sincera.»
Una botella pasa entre ellos.
Alguien canta mal.
Otro canta todavía peor.
Una mujer que lleva tres meses amenazando con apuñalar a cualquiera que toque su cuchillo duerme con la cabeza apoyada en el hombro de otro marinero.
Nadie la mueve.
ELJARA:
«La armadura cae deprisa.»
SEAN:
«No toda.»
En el mar, el miedo sirve para algo.
Lo escondes.
Lo conviertes en rabia.
Haces una broma.
Das una orden.
Afilas una hoja que no necesita ser afilada.
Haces cualquier cosa menos admitir que el agua oscura te dio miedo.
Esta noche alguien lo admite.
Un marinero mira fijamente su vaso.
MARINERO:
«Pensaba que estábamos muertos.»
Nadie se ríe.
Otro hombre responde.
SEGUNDO MARINERO:
«Yo también.»
Un tercero levanta su bebida.
TERCER MARINERO:
«Me meé encima.»
Ahora se ríen.
Él también.
ELJARA:
«Eso es casi saludable.»
SEAN:
«Cuidado. Vas a arruinarles la reputación.»
Las risas se apagan.
No del todo.
Solo lo suficiente.
El primer marinero mira hacia la puerta.
MARINERO:
«Vi a Tom caer por la borda.»
Nadie responde.
SEAN:
«Ahí está.»
ELJARA:
«¿Qué?»
SEAN:
«Lo que hay debajo.»
El marinero bebe.
MARINERO:
«Podría haberle lanzado un cabo.»
SEGUNDO MARINERO:
«Tú también habrías caído por la borda.»
MARINERO:
«Quizá.»
SEGUNDO MARINERO:
«Ya estaba perdido.»
MARINERO:
«Eso no lo sabes.»
La sala a su alrededor sigue celebrando.
Los dados ruedan.
El ron corre.
Las botas golpean el suelo.
Pero este pequeño rincón se ha quedado muy callado.
ELJARA:
«Culpa.»
SEAN:
«Quizá.»
ELJARA:
«¿Crees que podría haberlo salvado?»
SEAN:
«No importa.»
ELJARA:
«Para él sí.»
SEAN:
«A eso me refiero.»
Llega otra botella.
El marinero la aparta.
Por primera vez esta noche.
SEAN:
«La gente cree que beber hace olvidar.»
ELJARA:
«Puede hacerlo.»
SEAN:
«A veces solo hace más difícil evitar recordar.»
El segundo marinero le pone una mano en el hombro.
Ningún discurso.
Ningún perdón.
Ninguna afirmación de que hizo todo lo que pudo.
Solo una mano.
El marinero no se la quita de encima.
ELJARA:
«¿Así que esto es celebrar?»
SEAN:
«Una parte.»
ELJARA:
«¿Miedo, culpa y cantar mal?»
SEAN:
«Y sobrevivir el tiempo suficiente para admitir las tres cosas.»
El violín cambia de melodía.
Alguien llama al marinero.
Él mira hacia el ruido.
Durante un momento se queda donde está.
Después se levanta.
No parece más feliz.
Pero vuelve con los demás.
ELJARA:
«¿La armadura otra vez puesta?»
SEAN:
«Todavía no.»
Fuera, el agua del puerto se mueve bajo la luna.
Algo golpea una vez contra los pilotes.
Después otra.
Quizá madera a la deriva.
Quizá no.
Dentro, alguien empieza otra canción.
Esta vez el marinero se une.
¿Qué sale cuando por fin se afloja tu armadura?
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