Andaluria: Blood & Desire · Monster, Myth & Humanity · Octubre · Semana 2 — Las criaturas que viven a nuestro lado

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MARA:
«Chibi, ¿por qué te escondes detrás de la silla?»
CHIBI:
«Porque ya conozco esta historia.»
MARA:
«Pero si no la has leído.»
CHIBI:
«Sé cuándo viene la parte de miedo.»
Mara pasa la página.
«Pues escucha.»
El llanto llegaba desde el huerto.
Parecía el de un niño.
La abuela le tapó la boca antes de que pudiera contestar.
«Ni un ruido.»
«Pero alguien necesita ayuda.»
«Lo sé.»
«Entonces, ¿por qué no vamos?»
La abuela bajó la lámpara.
«Precisamente por eso tengo miedo.»
Fuera, algo rozó los postigos.
Despacio.
Como si estuviera buscando por dónde entrar.
«¿Tiene hambre?», susurró el pequeño.
«No lo sé.»
«¿Nos comerá?»
«Puede.»
«Entonces, ¿por qué a veces mata sin comerse a nadie?»
La abuela miró hacia la puerta.
«Ojalá lo supiera.»
El niño se apretó contra ella.
«¿Nos entiende?»
«A veces entiende demasiado.»
Le habló de su hermano.
De aquella criatura a la que había ayudado junto al río.
Estaba herida. Él le llevó comida y agua.
La criatura le dejó acercarse.
Entonces apareció otra.
Entre las dos lo atraparon.
«¿Intentó defenderse?», preguntó el niño.
«Sí.»
«¿Y pararon?»
«Una le dio agua.»
El pequeño levantó la mirada, esperanzado.
«Entonces era buena, ¿no?»
«Durante un momento.»
«¿Y después?»
La voz de la abuela se volvió casi un susurro.
«Siguió haciéndole daño.»
El niño se quedó mirándola.
«¿Por qué?»
«Nunca lo supe.»
Algo llamó a los postigos.
Dos golpecitos.
Casi con educación.
«¿Son todos malos?»
«No.»
«Entonces, ¿cómo sabes cuáles son peligrosos?»
«No lo sabes.»
El pestillo se levantó.
Cayó.
Volvió a levantarse.
La abuela empujó la pesada mesa contra la puerta.
El niño empezó a llorar.
Ella lo abrazó.
«Escúchame. Si te digo que te escondas, te escondes. Y si después me oyes llamarte, no salgas.»
«¿Y si me necesitas?»
«Entonces acuérdate de que te quiero. Y sigue escondido.»
Un hilo de luz entró por los postigos rotos.
Algo, al otro lado, estaba registrando la habitación.
El niño oyó una voz.
«Sujeta bien la luz.»
No era un gruñido.
Ni un aullido.
Solo una voz.
La abuela lo metió detrás del aparador.
La pequeña cola del niño se enroscó alrededor de su muñeca.
Ella la escondió bajo la manta, tapando también las viejas escamas cobrizas de su mano.
«¿Cómo se llaman esas cosas?», susurró él.
La abuela cerró sus garras alrededor de sus dedos.
«Humanos.»
Chibi se quedó mirando la página.
Después miró a Mara.
CHIBI:
«Espera.»
MARA:
«¿Qué?»
CHIBI:
«¿Los que damos miedo somos nosotros?»
Mara volvió la vista al libro.
MARA:
«A veces.»
CHIBI:
«Pero yo no hago esas cosas.»
MARA:
«Ya lo sé.»
CHIBI:
«Entonces, ¿por qué nos tenía miedo a todos?»
Mara tardó un poco en responder.
MARA:
«Quizá esa sea la siguiente historia.»
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En Mythveil Chronicles, los monstruos no son simplemente enemigos esperando a que alguien los combata. Tienen historias, miedos, familias y motivos para recordar lo que otros les hicieron.
En Andaluria, tus decisiones pueden cambiar mucho más que quién sobrevive a un encuentro. Pueden cambiar lo que dos pueblos creen el uno del otro.
TTRPG de verdad. Historia de verdad. Decisiones de verdad. Consecuencias de verdad.
Un mundo vivo que sigue adelante — contigo o sin ti.
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