EL PRIMER SÍ

Cuando el «basta» empieza a moverse

Llevaba lloviendo desde antes del amanecer.

Stacy estaba sentada sobre los restos de un viejo muro de piedra, con un libro abierto sobre las rodillas. Caelwyn llevaba un rato mirándola.

«¿Qué le pasa?»

«Una palabra.»

«¿Cuál?»

«Corrupción.»

Stacy escribió en el margen:

DESEO.

«Desear algo no es corrupción. Amor. Justicia. Conocimiento. Fuerza. Pertenencia. Querer salvar a alguien.»

«De momento no suena demasiado siniestro.»

«Precisamente.»

El peligro aparece cuando algo responde:

Puedo darte lo que quieres.

Y entonces llega la primera excepción.

Solo esta vez.

Es necesario.

Puedo controlarlo.

Caelwyn miró la página.

«¿Y ahí se cierra la trampa?»

«No necesariamente.»

Stacy escribió otra frase.

FUNCIONÓ.

Caelwyn frunció el ceño.

«Eso es peor.»

«Mucho peor.»

Quizá el poder prohibido salva de verdad a la persona que amas. Quizá derrota al enemigo. Quizá romper la regla protege realmente a todos.

La primera vez apuestas.

La segunda recuerdas que funcionó.

Los White Howlers de Werewolf: The Apocalypse son un ejemplo terrible. Su caída no fue simplemente la historia de unos cobardes que eligieron el mal. El valor, la lealtad, la determinación y el orgullo también los empujaron hacia una oscuridad que creían capaces de afrontar.

Descendieron para enfrentarse al Wyrm.

Quienes regresaron fueron los Black Spiral Dancers.

«Entonces, ¿una virtud puede corromperte?»

Stacy negó con la cabeza.

«No. Pero una virtud tampoco te hace inmune.»

Y no toda corrupción nace de la tentación. Los Fomori son el recordatorio incómodo. Algunos son engañados, sometidos o convertidos en víctimas. No todos los monstruos eligieron lo que les ocurrió.

La tentación, en cambio, necesita que en algún momento haya un sí.

Pero quizá el primer sí no sea lo verdaderamente aterrador.

Stacy escribió:

LO QUIERO.

OTRA VEZ.

LO NECESITO.

SÉ QUE DEBERÍA PARAR.

Caelwyn cogió el lápiz.

NO PUEDO PARAR.

No existe una regla universal de World of Darkness que convierta todas estas formas de corrupción en lo mismo.

Pero sí hay un patrón humano que merece la pena observar.

El deseo recibe permiso.

El permiso trae recompensa.

La recompensa facilita repetir.

Y, poco a poco, el lugar donde antes decías «basta» empieza a desplazarse.

La primera vez hizo falta una emergencia.

La siguiente, un problema.

Al final basta con una oportunidad.

Quizá esa sea la forma más inquietante de la tentación.

No olvidar que algo está mal.

Saberlo.

Conocer el precio.

Odiar lo que te está haciendo.

Y volver a buscarlo.

Caelwyn contempló la página.

«Entonces, ¿cuándo empieza la corrupción?»

Stacy cerró el libro.

«Quizá esa no sea la pregunta.»

«¿Y cuál es?»

«¿Cuándo empezó a moverse tu “basta”?»

¿QUÉ PODRÍAS DESEAR TANTO
COMO PARA QUE LLEGARA UN MOMENTO
EN QUE NI SIQUIERA CONOCER EL PRECIO
BASTARA PARA HACERTE PARAR?

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Chibi says: Stay in the Loop!!

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