SI SUFICIENTES ORKOS SE LO CREEN

Dos niños observan a un enorme mecánico alienígena verde junto a un camión oxidado con una raya roja en un concurrido taller de chatarra.

Creer juntos puede mover algo más que máquinas. NO APPEAL: Adeptus Arbites en una Ciudad Colmena viviente lleva la pregunta al terreno humano: descubre una campaña de Wrath & Glory donde los rumores, la autoridad y tus investigaciones dejan huella.

Warhammer 40.000 · Spooky October · Semana II · El precio de la protección

El cartel dice DA FASTEST TRUKK.

Mara lleva casi cinco minutos mirándolo.

No por la ortografía.

Sino porque el vehículo que hay debajo solo tiene tres ruedas.

La cuarta está en el suelo, junto a un montón de chatarra, dos botes de pintura vacíos y un Gretchin que parece estar dormido.

MARA:
«¿Chibi?»

CHIBI:
«¿Mmm?»

«¿Un camión puede funcionar con tres ruedas?»

«A veces.»

«¿Puede ir rápido?»

«Depende.»

«¿De qué?»

Chibi señala el taller.

«De quién conduzca.»

Dentro, un Orko enorme está golpeando una pieza de metal con un martillo. Quizá algún día se convierta en un motor.

O en una explosión.

Mara no está segura.

MARA:
«Dicen que los rojos corren más.»

CHIBI:
«Sí.»

«Pero este es verde.»

«Aún no está terminado.»

Mara examina los botes de pintura.

Uno es rojo.

El otro también.

MARA:
«Creo que ya sé qué van a hacer.»

Chibi sonríe.


El Mek sale del taller con una brocha enorme.

Mira el vehículo de tres ruedas.

Mira la pintura roja.

Y grita:

«¡EZTE VA A ZER EL MÁ RÁPIDO!»

Varios Orkos vitorean.

El Gretchin se despierta, ve la brocha y sale corriendo.

Mara observa cómo el Mek pinta una raya roja torcida sobre el capó.

MARA:
«Eso no arreglará la rueda que falta.»

CHIBI:
«No.»

«Ni el motor roto.»

«No.»

«Y el volante está unido a una tubería.»

Chibi se asoma.

«Tubería rara.»

Mara cruza los brazos.

MARA:
«Entonces, ¿por qué aplauden?»

CHIBI:
«Creen que será rápido.»

«Pero no lo es.»

«Todavía no.»

El Mek se sube.

Tira de una palanca.

No ocurre nada.

Vuelve a tirar.

El motor tose.

Saltan chispas por debajo del chasis.

Los Orkos vitorean todavía más fuerte.

Mara retrocede un paso.

MARA:
«Eso no tiene buena pinta.»

CHIBI:
«Les gustan las señales.»

Al tercer intento se oye un rugido ensordecedor.

El camión sale disparado.

Una de las ruedas que quedaban se desprende.

El vehículo se estrella contra un montón de chatarra.

Los Orkos se parten de risa.

Mara se queda mirando.

MARA:
«Bueno, eso demuestra algo.»

CHIBI:
«¿Qué?»

«El rojo no lo arregla todo.»

Chibi asiente muy serio.

«Necesita ruedas.»


Un rato después, el Mek ha encontrado otra rueda.

Es mucho más grande que las demás.

La monta de todos modos.

Mara lo observa trabajar.

MARA:
«¿Las máquinas de los Orkos funcionan de verdad porque ellos creen que funcionan?»

CHIBI:
«No solo por eso.»

«¿Qué más?»

«Construirlas.»

Ella reflexiona.

MARA:
«¿Entonces siguen necesitando motores?»

«Sí.»

«¿Y ruedas?»

«Casi siempre.»

«¿Y combustible?»

«Normalmente.»

Mara sonríe.

MARA:
«Entonces, ¿qué hace su fe?»

Chibi mira hacia el taller.

A su alrededor, cientos de Orkos construyen, gritan, discuten, pelean y se ríen.

Sus máquinas son rudimentarias, pero muchas funcionan de verdad.

Algunos Meks poseen un instinto sorprendente para la ingeniería.

Y cuando se reúnen suficientes Orkos, su presencia psíquica colectiva puede influir en el comportamiento de las cosas que los rodean.

Chibi observa a varios Orkos discutiendo sobre qué vehículo ganará la próxima carrera.

CHIBI:
«Quizá ayude un poquito.»

MARA:
«¿Cuánto?»

Junta el pulgar y el índice.

«Así.»

«¿De verdad?»

«Quizá más.»

Mara suspira.

«No eres muy científico.»

Chibi sonríe.

«No.»


Un grito enorme surge del otro extremo del asentamiento.

«¡WAAAAAGH!»

El sonido se extiende.

Más Orkos responden.

Los motores empiezan a rugir por todo el valle.

El suelo tiembla.

Mara nota algo extraño en el aire.

No es solo ruido.

Una presión.

Una emoción creciente.

Como si miles de mentes empujaran más o menos en la misma dirección.

MARA:
«Chibi, ¿lo notas?»

CHIBI:
«Sí.»

«¿Es su fe?»

«Una parte.»

Mara observa a la multitud que se reúne alrededor de un enorme Kaudillo.

MARA:
«Todos creen que van a ganar.»

«Sí.»

«Pero no pueden ganar todas las batallas.»

«No.»

«Entonces algunos tienen que estar equivocados.»

«Sí.»

Ella lo mira.

MARA:
«¿Eso no les preocupa?»

Chibi se lo piensa.

«No mucho.»

«¿Por qué?»

Señala al Kaudillo.

«Están ocupados.»

«¿Haciendo qué?»

«Yendo.»

Mara se ríe.


El camión recién reparado pasa rugiendo a su lado.

Sus ruedas desiguales rebotan como locas.

El motor suena fatal.

Pero se mueve.

Rápido.

Muy rápido.

El Mek se asoma y grita triunfal:

«¡LOZ ROJOZ KORREN MÁ!»

Mara lo sigue con la mirada hasta que desaparece entre el polvo.

MARA:
«De verdad va rápido.»

CHIBI:
«Sí.»

«Pero no sé si es por el motor, por la pintura roja o porque los Orkos creen que es rápido.»

«Sí.»

«Eso no me ayuda.»

Chibi piensa un momento.

«Quizá las tres cosas.»

Mara se queda callada.

Luego pregunta:

MARA:
«Si algo funciona, ¿significa que la explicación es verdadera?»

Chibi niega con la cabeza.

«No.»

«Entonces los Orkos podrían acertar sobre lo que ocurre, pero equivocarse sobre por qué ocurre.»

«Sí.»

Mara observa cómo se asienta el polvo.

MARA:
«Eso parece algo que hacen los adultos.»

Chibi asiente.

«Mucho.»


Se sientan sobre un montón de chatarra caliente.

A lo lejos, el Waaagh! sigue reuniéndose.

Mara dibuja un círculo pequeño en el polvo.

MARA:
«¿Crees que los humanos también tenemos algo parecido?»

CHIBI:
«¿Como los Orkos?»

«Como creer juntos en algo.»

Chibi reflexiona.

«Sí.»

«¿De verdad?»

«Banderas.»

Mara levanta la vista.

«¿Banderas?»

«Y reyes.»

Ella piensa.

«¿Y las oraciones?»

«A veces.»

«¿Y los rumores?»

Chibi asiente.

Mara dibuja otro círculo.

MARA:
«Si todo el mundo cree que alguien es peligroso, quizá lo encierren.»

«Sí.»

«Aunque no haya hecho nada.»

«Sí.»

Recuerda a la chica de la Nave Negra.

MARA:
«Como Ilyra.»

Chibi tarda un momento en responder.

CHIBI:
«Quizá.»

Mara mira hacia los Orkos.

MARA:
«Pero con los Orkos, creer juntos puede cambiar las cosas de verdad.»

«A veces.»

«Y con los humanos, creer juntos cambia cómo nos tratamos.»

«Sí.»

«Incluso sin magia.»

«Sí.»

Permanece callada un rato.

MARA:
«Entonces creer algo puede ser peligroso, sea verdad o no.»

Chibi asiente.

«Mucho.»


Los Orkos comienzan a marchar.

Mil voces se alzan juntas.

La tierra tiembla bajo sus vehículos.

Mara los observa entre maravillada e inquieta.

MARA:
«Parecen felices.»

CHIBI:
«Les gusta pelear.»

«Pero cuando lleguen a otro sitio, alguien tendrá miedo.»

«Sí.»

«Quizá mucha gente.»

«Sí.»

Mara mira los círculos que ha dibujado en el polvo.

MARA:
«Es curioso.»

«¿Qué?»

«Creer juntos los hace más fuertes.»

«Sí.»

«Pero no más amables.»

Chibi contempla la enorme procesión.

«No.»

Mara piensa en la Nave Negra.

En Ilyra.

En los Orkos.

Y en todas las cosas que se pueden hacer cuando uno está completamente convencido de tener razón.

Entonces pregunta:

MARA:
«Si creer juntos puede hacernos poderosos, ¿cómo sabemos cuándo debemos seguir a los demás y cuándo tenemos que ser lo bastante valientes para creer algo diferente?»


Juego: Warhammer 40.000
Sistema: Wrath & Glory / Imperium Maledictum
Campaña: Mythveil Chronicles
Tema: Spooky October · El precio de la protección

PLAY EPIC. FEEL THE STORY.

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Chibi says: Stay in the Loop!!

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